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¿CÓMO PUEDE AYUDAR LA FISIOTERAPIA EN LA MENOPAUSIA?

¿CÓMO PUEDE AYUDAR LA FISIOTERAPIA EN LA MENOPAUSIA?

La menopausia es una etapa en la vida de la mujer caracterizada por cambios hormonales y se produce como consecuencia del agotamiento de los ovarios, lo que conlleva la pérdida de su actividad folicular. Como resultado, disminuye la producción de estrógenos. Los receptores de estrógenos se encuentran no solo en el tracto genitourinario, sino también en los tejidos del sistema cardiovascular, en el tracto gastrointestinal, en el cerebro, en los huesos y en la piel. Por ello, es evidente que la disminución de la producción de estrógenos afectará a todos estos sistemas.

La transición a la menopausia suele traer consigo diversas manifestaciones asociadas a repercusiones físicas, psicológicas y sociales en la vida de la mujer. Este proceso no tiene por qué afrontarse en soledad. La fisioterapia es una de las opciones para regular los efectos no deseados de la menopausia.

Entre los síntomas de la menopausia se encuentran:

  • Sofocos (en aproximadamente el 85 % de las mujeres)
  • Síndrome genitourinario de la menopausia (SGM): las mujeres pueden notar también cambios en la zona de la vulva, la vagina y la vejiga debido a la disminución de estrógenos. El revestimiento epitelial de la vagina y de la uretra son tejidos dependientes de los estrógenos, por lo que su carencia provoca el adelgazamiento de este epitelio, lo que da lugar a una atrofia vaginal que conlleva sequedad. Otra consecuencia es la reducción del flujo sanguíneo hacia la vagina y la vulva, lo que causa una menor lubricación vaginal y el consiguiente malestar durante las relaciones sexuales. Muchas mujeres, en relación con estos cambios, también tienen problemas de incontinencia urinaria. En estos casos puede ayudar la fisioterapia uroginecológica, especializada en esta problemática. La valoración inicial con una fisioterapeuta especializada en la salud de la mujer suele incluir una conversación sobre los síntomas concretos, la evaluación del estado del suelo pélvico y de la movilidad y postura general, así como la revisión de la calidad del sueño, la hidratación y la nutrición. A partir de esta valoración se elaborará un programa terapéutico específico que ayudará a mantener el cuerpo en las mejores condiciones posibles. La pérdida de orina puede prevenirse mediante ejercicios que incluyan la activación de todo el cuerpo, así como grupos musculares concretos (los músculos del suelo pélvico, que forman parte del llamado sistema de estabilización profunda). El trabajo con la zona pélvica y la movilización de la columna vertebral, de la que parte la inervación de los órganos pélvicos y de los músculos del suelo pélvico, mejora la circulación sanguínea y, en general, la nutrición de esta zona, lo que puede aliviar la sequedad vaginal. Como ventaja añadida se recupera la fuerza de todo el cuerpo y se mejora la calidad del sueño, lo que contribuye al bienestar general.
  • Son típicos también los cambios de humor y, en los casos más graves, incluso la depresión. La mujer atraviesa cambios en la figura, trastornos del sueño, alteraciones en la piel, el cabello y las funciones sexuales, y todo ello de forma simultánea, por lo que no es de extrañar que la adaptación a este nuevo estado tenga también un impacto en el plano psicológico. Prevenir, o en su caso compensar, este impacto en la psique es posible mediante diversos ejercicios de respiración, entrenamiento autógeno o actividad física en general.
  • El dolor articular tampoco es ajeno a las mujeres en la menopausia y, de nuevo, no podemos recomendar otra cosa que una actividad física correctamente elegida y dosificada. Dado que se trata de cambios rápidos, es necesario preparar el cuerpo físicamente para que sea capaz de afrontarlos.
  • Como los estrógenos también desempeñan un papel en las funciones cognitivas, su déficit puede provocar en las mujeres pérdida de memoria y dificultades de concentración.

Entre los cambios a largo plazo tras la menopausia se incluyen:

  • Pérdida de tejido óseo y, en los casos más graves, osteoporosis
  • Cambios en la composición corporal
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Pérdida de equilibrio y riesgo de caídas

La fisioterapia también puede hacer frente a estas situaciones tan molestas.

Los estudios demuestran que una intervención fisioterapéutica correctamente indicada desempeña un papel importante en las personas con riesgo de osteoporosis y baja densidad ósea.

Puedes leer más sobre la osteoporosis AQUÍ.

Ejercicios en la menopausia

Sin embargo, no todos los ejercicios tienen los mismos efectos osteogénicos. El más eficaz parece ser el entrenamiento de fuerza, si bien la carga mecánica debe ser superior a la de las actividades cotidianas. Se trata principalmente de ejercicios con pesos libres, en los que la carga aplicada al hueso en una determinada dirección estimula la actividad de los osteoblastos (es decir, no basta con el entrenamiento con bandas elásticas o con el propio peso corporal).

En cuanto a las enfermedades cardiovasculares, es ampliamente sabido que la práctica regular y progresiva de ejercicios aeróbicos mejora la resistencia cardiorrespiratoria y reduce el riesgo de patologías cardiovasculares. Algunas investigaciones sugieren que el ejercicio aumenta los niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL), reduce los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y controla la hipertensión, lo que a su vez mejora la salud cardiovascular. El establecimiento de un estilo de vida activo y de un entrenamiento aeróbico es, una vez más, algo en lo que tu fisioterapeuta puede asesorarte. Las opciones son numerosas (ciclismo, natación, caminar, marcha nórdica…), pero en la elección es necesario tener en cuenta las características individuales, por lo que conviene consultar también sobre la forma concreta de carga aeróbica. Asimismo, el aumento de la actividad debe ser gradual, no brusco, ya que el cuerpo en este periodo ya está afrontando bastantes cambios nuevos y un inicio repentino de una nueva actividad podría dar lugar a la aparición de dolores.

Rehabilitación en la menopausia

Una rehabilitación correctamente planteada en esta edad debería incorporar también ejercicios orientados al equilibrio y a la prevención de caídas. Para ello se emplean elementos del entrenamiento sensoriomotor, del entrenamiento del equilibrio y, en general, del entrenamiento de fuerza. También hay que trabajar la coordinación y la integración de todos los sistemas que intervienen en el mantenimiento del equilibrio (vista, tacto, propiocepción, oído).

A la hora de diseñar un plan de rehabilitación es importante tener en cuenta las necesidades y posibilidades individuales de cada mujer, para que el tratamiento sea lo más eficaz posible.

En general, es importante ser conscientes de que la fisioterapia puede ser una herramienta valiosa para el manejo de los síntomas de la menopausia y para el apoyo a la salud y el bienestar global de la mujer en esta etapa. Un enfoque personal, adaptado a las necesidades individuales de cada mujer, es la clave para conseguir los mejores resultados y para que te sientas mejor.

Si te interesa establecer tu plan de rehabilitación personalizado, CONTACTA CON NOSOTROS.

Este artículo ha sido preparado para ti por nuestra fisioterapeuta sénior Adriana Hlôšková.